Cerros y montañas

Escrito por admin el 6 septiembre 2010 – 8:05 am -

La autodestrucción será inminente.

Irmalicia Velásquez Nimatuj

No es culpa del Gobierno que el territorio nacional sea golpeado por tormentas y copiosas lluvias. Esto es parte de un problema mundial conectado al cambio climático, provocado por el actual sistema económico que se basa en la producción y el consumo masivo, a costa de arrancar a la Madre Tierra todo recurso para transformarlo en mercancía. Este sistema está conectado a la hegemonía que posee un puñado de países ricos, que lo impulsan y lo defienden como el modelo de desarrollo a seguir. Por lo que, un cambio de  sistema requerirá concientizar a todos los que habitamos el planeta y a sus instituciones para construir otro sistema económico-cultural que busque un equilibrio entre la vida diversa, la producción y el consumo.  De lo contrario, la autodestrucción será inminente.

Estamos ante una tragedia mundial en la que se requiere que cada Estado actúe y cumpla con sus funciones, especialmente en los países pobres y excluidos. Por eso, a nivel nacional sí es responsabilidad del gobierno de Álvaro Colom verificar, monitorear y controlar, a través de técnicos conscientes y de alto nivel, que el trabajo que realizan las empresas construyendo o ampliando la obra pública.  Sin embargo, ni este ni los anteriores Gobiernos han ejercido ni cumplido con su responsabilidad ante las poblaciones.

Por el contrario, en este país la obra pública es un botín para autoridades y empresas nacionales y extranjeras. El mejor ejemplo son los diputados quienes, en su mayoría, en lugar de legislar  y fiscalizar se dedican a negociar puestos y obras de pésima calidad en las comunidades para mantener su curul.  Los negocios por la adjudicación de obras han sido documentados y denunciados: dueños de constructoras que se han convertido en millonarios, diputados que han pasado a ser los nuevos ricos, mientras los ciudadanos de clase baja y pobre terminan atrapados en círculos que no pueden romper porque cada vez que un desastre natural golpea, pierden todo y quedan atrapados en el olvido del que sólo salen cuando llega el próximo desastre.  Entonces, Gobierno y prensa se acuerdan que existen.

¿Cómo enfrentar a los maestros de la corrupción del sector público y privado, expertos en moverse en los círculos de poder y del tráfico de influencias? ¿Cómo responsabilizarlos de las muertes que ocurren ante tanto alud y destrucción de puentes porque se usaron los peores materiales y no se siguieron los principios de la ingeniería para cortar cerros y montañas?

Fuente: ElPeriódico.com.gt


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