Conciencia colectiva
Escrito por admin el 16 agosto 2010 – 11:17 am -La agresiva acción de las transnacionales.
Irmalicia Velásquez Nimatuj
Cada vez más las demandas indígenas del país se aglutinan alrededor de la lucha por los derechos a la tierra y territorios, lo que implica el manejo de los minerales del subsuelo. En parte, es un proceso positivo para los movimientos indígenas porque les permite desde la firma del Acuerdo sobre Identidad y Derecho de los Pueblos Indígenas (1995) converger en una reivindicación, aunque esto no supone conformar una institucionalidad; son dos procesos distintos. El segundo, aunque no es imposible, será difícil, por las divergencias ideológicas, analíticas y de procedimientos de cada vertiente.
O sea, no es el movimiento indígena el que construye el consenso alrededor de una lucha en común, sino la agresiva acción de las trasnacionales que están negociando licencias para explorar, explotar o renovar, lo que está llevando al movimiento indígena a cerrar filas frente a un dotado oponente en términos económicos, técnicos, políticos y de lobby nacional e internacional.
El panorama nacional rubrica un movimiento indígena que da voz a procesos que buscan discutir en la mesa nacional, entre otros temas, el respeto a la consulta a los pueblos indígenas, la urgencia de reformar o emitir leyes relacionadas a la extracción de minerales o de exigir al Estado el cumplimiento de convenios internacionales en materia de Derechos Humanos. Estas son demandas que se traslapan en la vida política, pero se negocian en diferentes instituciones, producto de la fragmentación que el sistema hace a las demandas y luchas indígenas.
De igual manera, las trasnacionales, que antes guardaban silencio frente a la opinión pública, ahora han optado por una política agresiva, que incluye crear confusión en pueblos o comunidades, utilizar organizaciones a las que de manera directa o indirecta han apoyado con donaciones, cooptación de líderes y lideresas proveyéndoles de empleos mientras le son útiles y millonarias campañas de comunicación en las que resaltan sus relaciones con las poblaciones.
Ante este escenario, el reto para los indígenas es construir una conciencia colectiva, porque la voz ya no es suficiente, de lo contrario se estará ante más ejemplos como el de la asociación Ak’tenamit, apoyada por varios donantes, con una trayectoria de trabajo en formación de jóvenes Q’eqchi’ y de resistencia política, pero ahora usada mediáticamente por la petrolera Perenco, para mostrar su soporte educativo a la juventud indígena.
Fuente: El Periódico.com.gt
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