Casa No’j
Escrito por admin el 25 enero 2010 – 9:59 am -Que la llama no se apague.
Por: Irmalicia Velásquez Nimatuj
Enero arrancó en la ciudad de Quetzaltenango con una inesperada crisis en uno de los espacios que, desde 2008, ha venido construyendo formas alternas de arte. Este centro permitió que a escena subieran los deseos de experimentar y reproducir sueños de artistas –hombres y mujeres– de diversos colores y estratos, provenientes del país o de otros rincones del mundo. Se trata del Centro Cultural Casa No’j, que con su fundación trajo una intersección entre arte y activismo, por no decir entre arte y vida, lo que le ha dado a la ciudad el brillo que la guerra le opacó.
Casa No’j es trabajo colectivo en época de posguerra, luego que los creadores fueron aniquilados, obligados a vivir bajo tierra o a deambular en silencio. Por la ausencia de espacios abiertos, dinámicos, incluyentes y de nivel es que en poco tiempo logró marcar su estilo, el cual llegó a grandes colectivos maximizando los pocos recursos. Quienes han estado al frente de este centro, que incluye desde gestores hasta las principales autoridades de la ciudad, deben reconocer que juntos tuvieron la habilidad de conectar a la ciudad y lo que la ciudad produce, con una red mundial, lo cual les ha permitido recibir, aprender, compartir, reciclar y poner en sintonía a una enorme cantidad de artistas, torrentes de arte e información de manera simultánea.
Lo alterno, que implica socializar e iniciar formas con técnicas que no son nuevas en el mundo, pero sí en una ciudad como Quetzaltenango –que se caracteriza por su conservadurismo, que se ahoga en su lucha por practicar una doble moral sin importar el costo a pagar y que es excesivamente inquisidora– es lógico, aunque no es justo que fomente en algunas personas incapacidad para valorar en su justa dimensión lo que se construye, por eso, algunos prefieren quedarse petrificados antes que luchar y salir del caos o del linchamiento de unos contra otros.
Amo intensamente esta ciudad, soy parte de ella, por eso, intento comprender sus contradicciones, sé que estando dentro nada es fácil, pero en medio del ambiente de polarización entre hombres y mujeres, todos valiosos, se respira una profunda desilusión, quiero pensar que no todo está acabado, que todos los involucrados no han dicho la última palabra y que es posible, en lugar de usar el desprestigio, insultos o calumnias, usar la palabra para llegar a acuerdos que permitan que la llama que encendió Casa No’j, apenas dos años atrás, no se apague.
Fuente: El Periódico.com.gt – 25 de enero de 2010
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